Razón y sublimidad en la construcción del pensamiento arquitectónico.
La arquitectura ha sido históricamente construida desde una tensión constante entre la razón académica y la experiencia visceral. Esta reflexión sostiene que, aunque el constructo académico ha permitido sistematizar y enseñar la arquitectura mediante reglas, proporciones y métodos racionales, es el enfoque visceral el que amplía sus posibilidades expresivas y simbólicas. Por un lado, el pensamiento académico prioriza la racionalidad, la economía y la lógica formal como fundamentos del diseño arquitectónico. Por otro, el pensamiento visceral introduce la emoción, la intuición y la imaginación como motores creativos capaces de producir experiencias sublimes. Ambas proposiciones permiten entender que la arquitectura no puede reducirse únicamente a un sistema lógico, sino que también depende de su capacidad para conmover y trascender lo utilitario.

El constructo académico se manifiesta claramente en el pensamiento de Jean-Nicolas-Louis Durand, quien concibió la arquitectura como un sistema racional, utilitario y económico. Su método de organización mediante módulos, simetría y geometrías simples transformó el diseño arquitectónico en un proceso lógico y repetible, subordinando la forma a criterios de eficiencia y claridad. Esta visión convirtió la arquitectura en un lenguaje cerrado, donde la belleza y el significado quedaban supeditados a la proporción y la funcionalidad. Si bien este enfoque facilitó la enseñanza y estandarización del conocimiento arquitectónico, también limitó su dimensión simbólica y metafísica, reduciendo la arquitectura a un ejercicio técnico más que a una experiencia sensible.
En contraste, el pensamiento visceral encuentra una de sus expresiones más claras en la obra teórica y gráfica de Étienne-Louis Boullée, quien entendía la arquitectura como un medio para evocar lo sublime. Para Boullée, la representación arquitectónica tenía mayor poder que la construcción misma, ya que permitía explorar ideas ideales sin las restricciones de lo práctico. Sus proyectos no realizados, cargados de monumentalidad, luz y escala extrema, buscaban provocar emociones profundas y despertar la imaginación del espectador. Esta aproximación demuestra que la arquitectura puede trascender la lógica estricta y convertirse en un vehículo emocional, donde la experiencia sensorial y simbólica es tan importante como la estructura o la función.
En conclusión, la confrontación entre el constructo académico y el visceral revela que la arquitectura se construye tanto desde la razón como desde la emoción. Mientras el pensamiento académico, ejemplificado por Durand, aporta orden, claridad y método, el enfoque visceral, representado por Boullée, introduce profundidad simbólica y potencia expresiva. La arquitectura alcanza su mayor riqueza cuando logra integrar ambos enfoques, permitiendo que la lógica estructural conviva con la experiencia sensorial y emocional. Así, más que un sistema cerrado, la arquitectura se afirma como una disciplina abierta, capaz de enseñar, emocionar y transcender
Por: Jandré Montañez, Alexannette Oppenheimer, Yadiel Montañez
Griffin, Alexander. The Rise of Academic Architectural Education: The Origins and Enduring Influence of the Académie d’Architecture. Londres: Routledge, 2017.
Burke, Edmund. A Philosophical Enquiry into the Origin of Our Ideas of the Sublime and Beautiful. Londres: R. and J. Dodsley, 1757.
Durand, Jean-Nicolas-Louis. Précis of the Lectures on Architecture. 1802–1805. Traducido y editado para ediciones modernas. Los Ángeles: Getty Research Institute, 2000.
Object Territories. “Drawing [on] the Sublime: Representation of the Unrealized Project and the Subordination of the Real.” Consultado en febrero de 2026. [https://object-territories.com/new-page](https://object-territories.com/new-page)
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